El Blog d'en Jaume Vellvehí


dijous, 20 de març de 2014

Inauguració del monument de Josep Puig i Cadafalch a Frederic Mistral (1930)


Dinar amb els fèlibres. (fot. La Vanguardia)


L’estiu de 1930 s’inaugurà a Barcelona un bust sobre un pedestal dissenyat per Josep Puig i Cadafalch en motiu del centenari del naixement de Frederic Mistral. La Vanguardia del dia 1 de juliol feia aquesta ressenya de la inauguració i dels diferents actes en motiu de la vinguda dels felibres a Barcelona.

El centenario de Mistral
Inauguración del monumento. Alrededor de las once y media de la mañana se reunieron en las Casas Consistoriales los intelectuales provenzales que se encuentran en Barcelona, con motivo del centenario del nacimiento del inmortal poeta Federico Mistral, para dirigirse desde allí a la montaña de Montjuich, donde debía tener efecto el acto de la inauguración del monumento erigido a la memoria del patriarca de las letras provenzales.

A dicha ceremonia asistieron, entre otros, el alcalde, conde de Güell; el diputado provincial señor Puig y Cadafalch; los concejales señores Coll y Rodés, Alejandro Font y Viladot; los diputados provinciales señores Bastardas y Andreu; el canónigo de Vich, doctor Jaime Collell; señores Francisco Matheu, Juan M. Guasch, Bulart y Ríalp; Joaquín Cabot, presidente del Orfeó Catalá; Puig y Alfonso, el escultor Clará, Ainaud, jefe de la delegación de Cultura del Ayuntamiento; Renart, Ruiz Porta, Pómpeyo Fabra, Ramón Tor, Rafael Pomés, de la Asociación de Cultura de Mallorca; Enrique de Fuentes, señora María Doménech, viuda de Canyelles; señores doctor Soler y Pla, mosen Lorenzo Riber y Navarro Costabella.

Asistieron, además, el cónsul general de Francia; madame Mistral y madame Azéma, ataviadas a la usanza provenzal; y los felibres señores Federico Mistral (sobrino), Mario Jouveau, Carlos Graneó, Alibert y Francisco Ayrol.

El monumento al cantor de «Mireya» está emplazado a la izquierda del Palacio Nacional y consiste en una columna de esbeltas líneas sobre la cual se destaca un busto del insigne provenzal, que aparecía cubierta con los colores catalanes. El monumento es proyecto del señor Puig y Cadafalch y el, busto es obra del escultor señor Arnau.

Durante la ceremonia la Banda Municipal interpretó diversos pasajes de «L''Arlessienne » y varias sardanas. Descubierto el busto el venerable don Francisco Matheu recitó una poesía dirigida al alcalde de la ciudad, en la que, después de dedicar cumplidos elogios a Mistral, le hizo entrega del monumento a la ciudad. para que ésta lo honre con su memoria.

Después el alcalde, conde de Güell, pronunció el siguiente discurso en francés, que terminó en catalán, en el cual dijo:
«Señor cónsul, poetas y escritores de lengua catalana: Hace poco tuve el honor de asistir en Cannes a la inauguración del monumento al gran poeta Mistral con todos los representantes, de las lenguas neolatinas; y hoy aquí, en la otra vertiente de ese Pirineo cuyas aguas riegan nuestro suelo y cuyas alturas han inspirado por igual a nuestros poetas, tengo la satisfacción de ofreceros este monumento, testimonio de Admiración al poeta hermano de Verdaguer y de Guimerá. Lo hago en los días felices en que la lengua catalana ha merecido un reconocimiento de carácter oficial.

Por eso desde esta altura de Montjuich, a la vista de Barcelona, ante este Mediterráneo que da común alimento a nuestros y a vuestros pescadores y la misma inspiración a nuestros y a vuestros poetas, os digo en catalán, que Barcelona envía a los pueblos del Languedoc un abrazo de hermano.»

Contestó a estas palabras el «capoulier du Felibritge» Mr. Jouveau con otras de cálida emoción y gratitud por el homenaje que Cataluña ha tributado a Mistral, con el que se viene a reconocer el amor que le profesó siempre el poeta de aquella tierra hermana de Provenza. Después de hacer votos para que en un no lejano porvenir se cumplan las aspiraciones de Cataluña, terminó dando un viva a ésta que fue correspondido por todos.

Después habló, en nombre de la familia, M. Federico Mistral, quien igualmente agradeció la distinción que Barcelona ha tenido para con su tío y las palabras efusivas que en su honor se habían tributado.

Después de la ceremonia de la inauguración, que resultó muy solemne, los felibres y sus acompañantes recorrieron los jardines de la Exposición.

Banquete en el Ritz
En el jardín de verano del Hotel Ritz se celebró el domingo, por la noche, el banquete ofrecido por el Ayuntamiento de Barcelona a los felibres.

Asistieron, en representación del alcalde, el teniente de alcalde señor Maynés; las señoritas María-Elvira y Julia Guasch, Matheu, Carreras de Mur, Anna-María Muría, Nicolau, D'Argevai; señoras Blanca Selva, Puig y Valls, Cabot, Oller, viuda Cabot, Estelrich, Vellés, Gloria Bulbena, Tusqueta, Martell y Carbonell.

Estaban, además, los señores Coll y Rodés, teniente de alcalde; Degollada, Salisachs, Alejandro Font y Roure, concejales, Jaime de Riba, vicepresidente de la Diputación; Valles y Pujals, diputado provincial; don Ramón de Abadal, presidente de la «Lliga Regionalista»; don José Puig y Cadafalch, ex presidente de la Mancomunidad de Cataluña; Pompeyo Fabra, Luis Millet, director del «Orfeó Cátala»; el subdirector, J. Pujol; el historiador don Fernando Valls Taberner, don Juan Estelrich, director de la «Fundació Bernat Metge»; don José M. de Sagarra; don Joaquín Cabot, presidente del «Orfeó Cátala»; don Francisco Matheu, doctor Jaime Collell; mosén Lorenzo Riber, Puig y Alfonso, el escultor Clará, Ruiz Porta, Carbonell, José Ribas, Enrique de Fuentes, Juan M.ª Guasch, Alfonso Maseras, Bulart y Rialp, doctor Soler y Pla, Balta, Juan Chabás, Masferrer, José M. Capdevila, Javier Regás, Oller y Navarro Costabella.

Las señoras Mistral y Azéma asistieron luciendo trajes típicos provenzales, acompañadas de la señorita Matheu, quien lucía, asimismo, un rico traje de payesa catalana.

En mesa preferente estaban las citadas damas y los señores Maynés, Mistral, Jouveau, canónigo Collell, el maestro en Gai Saber señor Guasch y don Jaime de Riba, quien ostentaba la representación del presidente de la Diputación.

A los postres el señor Maynés ofreció el banquete en nombre de la ciudad, diciendo que durante la celebración de estas fiestas nuestros huéspedes habían tenido ocasión de ver cómo a ellas se habían sumado espontáneamente todas las clases sociales y que, por lo tanto, no habían sido fiestas intelectuales sino populares.

Recordó el acuerdo tomado por el Ayuntamiento de dar el nombre de Mistral a una de las calles de Barcelona y el de erigir en la Montaña de Montjuich un monumento a su memoria, y terminó diciendo que las lenguas que tienen poetas como Mistral que cantan con ellas las supremas delicias del espíritu tienen su inmortalidad asegurada.

Después habló el señor Alibert, quien, en provenzal, habló de la necesidad de una coincidencia de las culturas provenzal y catalana y terminó pidiendo el apoyo de Cataluña a la obra que realiza la Sociedad de Estudios de Occitania.

En catalán se expresó M. Carlos Grandó, dedicando elogios a la lengua catalana y M. Pedro Averna, en provenzal, diciendo entre otras cosas que era preciso ocuparse no tan sólo en el pasado, sino en el porvenir, como había hecho Mistral, quien fue un gran poeta y además un profeta. El monumento elevado a Mistral es, según el orador, una hoguera que señala a los pueblos la existencia de otro pueblo lleno de espiritualidad, y terminó brindando por Mistral, por las glorias de Provenza y Cataluña triunfantes.

En un breve discurso M. Mistral dijo que el poeta provenzal no quedó limitado a su tierra sino que su obra y su ideario rebasaron las fronteras y fructificó más allá de ellas. Terminó diciendo que los provenzales tienen además de su patria francesa, la catalana.

El «capoulier» M. Jouveau dijo que en Provenza se sigue el movimiento ascensional de la cultura catalana con vivo interés y que el pensamiento de Mistral hace indestructible la unidad de Provenza y Cataluña.

Por último hizo uso de la palabra el director de la «Fundació Bernat Metge», señor Estelrich. Después de saludar y agradecer su asistencia a cuantos se encontraban en el salón, dijo que aunque no ignoraba que era algo difícil hacer el resumen de cuantas ideas se habían lanzado durante los días de la visita, lo intentaría para cumplir con el encargo que le había sido hecho por el Comité.

«Se ha reconocido que Cataluña ha realizado hasta su última consecuencia la idea de Mistral sobre la lengua; hemos resucitado nuestra habla y sobre de ella hemos hallado la nación. Hemos hecho de nuestro lenguaje una causa santa, por encima de toda política condicionada, la hemos defendido no por ser más bella que otras, sino por ser la nuestra. Y para defenderla no hemos tenido que odiar otra ninguna, porque todas las lenguas son amables cuando no son impuestas, como amables son todas las banderas cuando no significan una imposición.

Se nos ha dicho qué vivíamos de hechos pasados y que toda nuestra fuerza estaba en ellos: nosotros aspiramos a conservar la esencia de nuestro pasado, pero mirando siempre a nuestro porvenir»

Glosando palabras pronunciadas por el presidente del Ateneo en, el acto de la conmemoración del centenario, dijo que su opinión no es la de que el enfriamiento de las relaciones catalanoprovenzales obedezcan a razones filológicas. Cree más bien que son debidas a los distintos destinos políticos que ha cabido en la Historia a unos y otros, que llega en momentos a ser divergentes: los provenzales unidos a un Estado con el que comparten glorias y miserias comunes, que los hacen hermanos; los catalanes, dentro del recinto peninsular, con deberes ineludibles de urgente ciudadanía que cumplir y de colaboración, que prestar.

El punto de unión, pues, no se encuentra más que en el campo del espíritu, y en el exclusivamente nace el Occitanismo, que tan grato es al oído.

Dijo que confiaba en el porvenir, pero que era preciso no aguardar pacientemente a que se produjera, sino que es preciso forzarlo y terminó brindando, con unos exquisitos versos de Mistral, por la Occitania.

El señor Estelrich, que había sido aplaudido en distintos pasajes de su discurso, lo fue largamente al terminar.

Después el señor Maynés cerró el acto anunciando que se transmitía un telegrama a la viuda de Mistral dándole cuenta de los actos celebrados en Barcelona a la memoria del ilustre poeta.

La cena terminó a la una de la madrugada, habiendo sido radiados todos los discursos.

La Vanguardia, 1 de juliol 1930.

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